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NOS HEMOS ACOSTUMBRADO AL SABOR A PLÁSTICO.

Comemos verduras congeladas en bolsas plásticas, frutas “bio” en envase plástico, tomamos sopas en envases plásticos, encargamos comida preparada que viene en contenedores plásticos, incluso muchas veces comemos plástico, nuevas investigaciones dan cuenta de presencia de plástico, por ejemplo, en la sal de mesa) y sobre todo, tomamos agua en botellas plásticas.

El plástico se inventó en la segunda mitad del siglo XIX pero no es hasta la década de 1950 (casi un siglo después) en que se introduce la botella de plástico de forma más masiva ¡Poco a poco la convertimos en un elemento de un solo uso! Nos transformamos en amantes y consumidores de lo desechable.

En adelante hemos ido acumulando evidencia de que el plástico se ha transformado en un problema para la flora y fauna de nuestro planeta, hemos transformado el océano en un gran basural y hemos dejado huella de nuestra presencia en muchos lugares vírgenes o que antes eran santuario de especies únicas, pero el problema no termina ahí, hoy día el plástico nos está afectando directamente a nosotros y la alfombra no es suficientemente grande para ocultar esta tremenda realidad.

Estamos presos de un sistema propenso y basado en el consumismo, cada vez más inmerso en la cultura de lo desechable y la cultura de la basura. Queda claro que mientras no se cambien los hábitos de las personas es difícil que exista un consumo responsable y se pueda revertir el daño causado.

¿PODEMOS DEJAR DE CONSUMIR PLÁSTICO?

Probablemente no en el corto plazo: El plástico no está solo en alimentos y productos envasados, lo encontramos en la mayoría de nuestra ropa, juguetes, materiales escolares, medicamentos, y en un sin fin de elementos que usamos diariamente, lo que si es cierto es que SI podemos eliminar o reemplazar algunos elementos por otros de menor impacto ambiental.

En Estados Unidos se utilizan en promedio 1,6 bombillas plásticas por persona al día ¿son necesarias? (nos podemos hacer ésta misma pregunta con las bolsas plásticas del supermercado y los vasos de café desechable por ejemplo) estamos seguros que no son necesarias, es importante disminuir-eliminar su uso indiscriminado, rechazando lo más posible para evitar que el residuo se genere.

Hoy se ha posicionado en las redes sociales, en líderes de opinión y en muchas personas informadas e involucradas con temáticas medioambientales que el uso de las bombillas es innecesario.

Campañas como las de Straw Wars, Straw Suck, One Less Straw o el video que circula en YouTube de la tortuga que tenía una bombilla atrapada en la nariz dan cuenta del daño que causan en los ecosistemas.

Ahora, es importante posicionar la necesidad de tomar conciencia respecto del uso de otros elementos como por ejemplo de botellas plásticas. ¿Sabías que el agua embotellada tiene fecha de vencimiento debido a la botella que la contiene y no a su contenido? El plástico, pese a ser un material muy duradero, libera elementos que se traspasan al agua que después bebemos.

El uso de elementos reutilizables no constituye solo una obligación ética con nuestro ecosistema sino que también es una posibilidad de conocer los ingredientes de lo que consumimos, de los líquidos que tomamos y de la comida que nos llevamos a la boca.

 

ALTERNATIVAS SUSTENTABLES

Hoy día tenemos múltiples alternativas y propuestas, la más simple, encariñarte con algunos accesorios que tengan un proceso de fabricación sostenible, que cumplan con ser de materiales fáciles de limpiar, resistentes e higiénicos o consumir alimentos que estén contenidos en envases 100% orgánicos y compostable. Comprar productos de buena calidad y que sean sostenibles, resulta ser una excelente inversión, que ayuda al bolsillo y al planeta.

Haciendo un cálculo simple, si compras semanalmente 3 botellas de agua mineral, en un año habrás adquirido 156 botellas de medio litro que irán a parar a la basura y que si bien en algunos casos podrán ser recicladas, habrán generado una huella de carbono en su proceso de fabricación, traslado, distribución y finalmente en su proceso de reciclado y de todas formas no podrán ser degradadas ni eliminadas como plástico. Sin contar que habrás gastado aprox. $80.000 pesos (tomando en cuenta 500 pesos por botella, puede ser más, incluso en algunos lugares $1.000)en materiales que en su mayoría se van a vertedero.

De la mano con fomentar el uso de reutilizables como las botellas, es importante facilitar el acceso a agua potable (saneada y de calidad) cada día a más personas alrededor del mundo (en Chile afortunadamente el 99,8% de la población tiene acceso a agua potable) y promover otras posibilidades (no plásticas) para llevar este preciado líquido a quien más lo necesita.

Podemos nombrar por ejemplo a Ooho!, quienes proponen una buena alternativa para transportar agua y pretenden ampliar su uso en competencias deportivas, fiestas y cualquier lugar donde se utilizan en exceso botellas plásticas.

Debemos ser consumidores críticos, consientes y exigentes. No dejemos que se siga dañando el lugar que habitamos ni nuestro propio organismo.

Cuando uno ya es consciente del problema que genera el plástico, el mal diseño de los productos y la actitud de sobre-consumo que tenemos como sociedad, se hace imposible no querer involucrarse y buscar soluciones o alternativas a este problema, es importante aportar aunque sea con pequeños cambios en nuestro día a día, ¡es cosa de organizarse, vivir una vida normal pero tomar las decisiones correctas.

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